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Pasado, Presente y Futuro

No puedo decir que tuve unos 47 aburridos: Presencié un eclipse de sol total, huí despavorida  de un huracán, lamenté tristemente lo estragos de otro a mi Isla del Encanto y me asombré con otras circunstancias naturales que te recuerdan que solo eres una hormiga en este hermoso cuento que es la vida.

Aun así, y aceptando mi condición de hormiga, para mi cumpleaños 48, uní todos los esfuerzos externos e internos para pasar un feliz día. Como antesala, salí corriendo a cortarme el pelo como si fuera algo de vida o muerte, traicioné a mi estilista y me aventuré  a una  peluquería nueva. Después de unos cuantos años reflexionando conmigo misma, me doy cuenta que cada vez que he sentido ese ímpetu furioso de cambio de look, se relaciona con un cambio interno importante, al que estoy ahora saboreando y no le he conseguido nombre… Hice lo mismo a los 17 antes de entrar a la universidad cuando me corté el cabello como un varón, y cuando me mudé a Puerto Rico.

No esperaba las sorpresas de ese día, (por eso se llaman sorpresas, bahh..) muy tempranito, mientras mis chicos me están felicitando, suena el teléfono y una voz de hombre que no reconozco me desea feliz cumpleaños y cuelga cuando me oye medio dormida; yo aún acostada en la cama volteo a ver a mi esposo al lado, y le digo inocentemente que no tenía ni idea quien era.. la cara se le desencajada y enfurece.

A pesar del impase, arreglo mi mesa como siempre lo hago para una ocasión especial y me siento a desayunar abstrayéndome del corre-corre de un día común de semana, respiro, trago un sorbo de café y me digo: HOY la voy a pasar bien!

El día anterior, y por motivo de María, El huracán, La Celia es empujada a estas latitudes, y sin previa planificación, celebramos mi cumpleaños juntas, almorzando y yéndonos de concierto a ver Café Tacuba, con su “casualmente” hit del momento FUTURO.

Luego reviso mi teléfono y veo un nuevo grupo de whatsapp: exalumnos LCA, abro el primer mensaje y me viene una extraña sensación de volver a ser adolescente otra vez , mis compañeros de clases de primaria y parte de bachillerato, mis amores platónicos, mi mejores amigas, el olor a sudados después del recreo, las conversaciones con mi mejor amigo sobre si éramos feos o bonitos,  y con el que terminé siendo novia muchos años después, el juego de policías y ladrones, varones: policías, niñas: ladrones, y los jalones de camisas y arañazos que terminaban en que suspendían el juego, las madrinas de carnaval, siempre escogían las mismas, las primeras fiestas de los 15, el primer baile pagado en el que había que poner freno con las manos para que no se te pegaran tanto,  el primer novio, con el que baile pegado,  todo junto con un alboroto de emociones que vuelven a repetirse, y me hace pensar que fue en aquellos tiempos cuando comencé a tener conciencia plena de la amistad, del amor romántico, en fin de lo que significa vivir, fue mi mejor regalo de cumpleaños.

Me pregunto Cuan beneficioso es traer todas esas memorias cargadas de emoción al presente? o si es mejor dejar el pasado en el PASADO. Es como un trance, una nueva puerta que se abre con personajes del pasado, un buen guion de película del que estoy disfrutando.

 

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