Simplemente Vida

Tamboo. Tavern-Grill Restaurant@ Rincon. PR

Tamboo. Tavern-Grill Restaurant@ Rincon. PR

Tenía varios temas en el tintero para esta semana, pero el azar, ese tiempo perfecto patrimonio de la Madre Naturaleza, irrumpió sigilosamente y no me dejo más opción que intentar hablarles, otra vez, de Vida. A ver si esta vez me sale mejor.

Decidimos pasar los días feriados de Acción de Gracias en Rincón, el …- “ángulo donde convergen el Mar y la Tierra del noroeste de Puerto Rico, y donde quedan atrapados, apartados de la vista, residuos de Simplemente Vida …Ya les había mencionado el lugar en otra oportunidad. Se me eriza la conciencia al darme cuenta que, una vez mas, salgo transformada de este sitio, (luego tenemos que hablar de Las Enseñanzas de Don Juan).

Rincón es envolvente, con lomas de verde lujurioso pobladas de vacas, casitas pintorescas, y alguna mansión alucinada; es despreocupado, con horas laaarrgas que pasan descalzas según el sol, la marea y bajo un cielo mágico día, noche y aunque llueva; es seductor, te tropiezas con tienditas exquisitas y restaurantes deliciosos perdidos entre atardeceres, estrellas y oleaje…YA me estoy poniendo cursi! (que por cierto, siempre he pensado que “Cursi” esta sub-valorado, y sufre de mala fama)…bueno, el cuento es que un sitio así, tiende a atraer gente así y la población de Rincón es gente con una “vibra” especial. En temporada alta tanto anfitriones como visitantes se reúnen en Sandy Beach, sobre la que cuelga Tamboo, una Taberna-Grill Restaurant , que forma parte de la naturaleza. Ya nos conocen.

sandy-beach-rincon-pr

Sandy Beach @ Rincon. PR

Sandy Beach es una playa para surfistas. Es el Mar quien dicta el ritmo. Sandy Beach suena y huele a Mar.

La primera vez que nos aventuramos hacia esta esquina Sofía y Lía eran pequeñas, y en un chiringuito del camino donde nos paramos para desayunar, la camarera, al enterarse de nuestro destino nos advirtió solemnemente preocupada…- ”En Sandy mucho respeto al Mar! Muy atentos a los niños”…Y así lo hemos practicado. Ya entendemos que a menos que tengas el cabello color Sol, la piel color Sol, las nalgas tipo concreto y una tabla de surf atada al pie, lo mejor es revolverte en el breve espacio donde termina la playa y se desparrama la ola después de romper. Ahí donde sales del chapuzón con 2 kilos de más repartidos entre las costuras del traje de baño.

La tercera cerveza en la orilla de Sandy Beach es un dilema que casi siempre termina con un viaje a la taberna. Menos mal que nos conocen.

En eso estábamos el pasado viernes, sentados en nuestras sillas a ras de arena mirando al mar, con dos copas de espumante, y un par de amigos, arreglando el mundo desde la orilla, contando las horas para el atardecer y “fanfarroneando” ser un elemento mas del entorno, (eso si, piernas preferiblemente cruzadas para prolongar la loca necesidad natural de vaciar las copas anteriores, con tal de no enfrentarnos a Poseidón), cuando poco a poco se formó una aglomeración, primero de los más mozos, a un lado de la cuneta que forma el balcón de Tamboo sobre la playa. Por supuesto mandamos a la joven Lía a investigar porqué el alboroto. Curiosos, pero no tanto como para desbaratar el momento de comodidad plena.

La mensajera regreso gritando, corriendo urgida por su teléfono, y con la buena nueva de que un nido de tortugas marinas había eclosionado y había cientos de bebecitos por todos lados…salimos corriendo guiados por Lia hacia la multitud…UN MILAGRO!…YO en masdeUNA ocasión, me he tropezado con una zona acordonada en la playa mas cercana a mi casa, para proteger los nidos de tinglares, tan comunes en PR, y entonces SIEMPRE decreto mi TOTAL intención de regresar a la playa en la fecha(s) y hora(s) estimada del alumbramiento anunciada(s) en el cartelón, por supuesto SIEMPRE lo olvido. Pero es que en una cosa es una cesárea y otra la Madre Naturaleza en acción…y el pasado viernes nos regalo a los presentes un momento sublime. Cientos de tortuguitas diminutas corriendo ciegas, emocionadas y valientes hacia un Mar inmenso y desfachatado que en el último instante siempre llegaba a salvarlas, o reclamarlas?, o convidarlas?…que se YO!…con una bocanada de agua. Cada encuentro entre Mar y criatura fue un momento suspendido en el tiempo, una obra perfecta, con Derecho de Autor: La Naturaleza…esa misma que me hace a mi…quien SOY…

…Desde el viernes, no se bien si la vida es la carrera hacia “Nuestro Sitio”, o el sitio es el comienzo de “Nuestra Vida”,…quizás las dos…solo se que SOY  una servil admiradora de la fuerza que emana en alguna parte de nuestro interior y que nos obliga a ser Quienes Somos. Solo espero ser tan  valiente como las tortuguitas y obedecerla.

Les dejo un video casero “amateur” que monte con los videos que tomo lía y con la invalorable ayuda de ella y  Sofía!

 

 

 

Please like & share:

Leave a Reply